Un embarazo ectópico es una complicación del embarazo en el que el óvulo fertilizado o blastocito, se desarrolla en los tejidos distintos de la pared uterina, ya sea en la trompa de Falopio (el más frecuente), en el ovario, en el canal cervical o en la cavidad pélvica o abdominal. Cuando el embarazo ocurre en el endometrio del útero se le conoce como embarazo eutópico. El embarazo ectópico se produce por un trastorno en la fisiología de la reproducción humana que conlleva a la muerte fetal y es la principal causa de morbilidad infantil y materna en el primer trimestre del embarazo.
El feto produce las enzimas que le permiten implantarse en diversos tipos de tejidos y, por tanto, un embrión implantado en otras partes del útero puede causar gran daño a los tejidos en sus esfuerzos por alcanzar un suministro suficiente de sangre. Un embarazo ectópico es una emergencia médica y, si no se trata adecuadamente, puede poner en peligro la vida de la mujer.
En los últimos años, la exactitud del diagnóstico del embarazo ectópico se ha incrementado notablemente por la mejoría de la sensibilidad de la determinación de la fracción beta de la hormona gonadotropina coriónica (β-hCG) y por la introducción de la ecografía transvaginal que permiten un diagnóstico precoz.
Si se deja sin tratamiento, aproximadamente la mitad de los embarazos ectópicos se resuelven sin tratamiento. Estos son los llamados abortos tubáricos. El advenimiento del metotrexato para el tratamiento de un embarazo ectópico ha reducido la necesidad de cirugía, sin embargo, una intervención quirúrgica sigue siendo necesaria en los casos en que la trompa de Falopio se ha roto o está en peligro de hacerlo. Esta intervención puede ser laparoscópica o mediante una incisión más grande, conocido como una laparotomia.
Todo lo que debes saber sobre tu futuro bebe, el embarazo y el cuidado del niño en general.
Aborto espontáneo
Aborto espontáneo o natural se entiende por la interrupción abrupta del embarazo por causas naturales, y ocurre por lo general dentro de las primeras 20 semanas del embarazo, cuando el feto todavía no es capaz de sobrevivir fuera del útero.
Cuando un embarazo es deseado y esperado y termina en un aborto, se produce una situación generalmente devastadora y traumática para la mujer y su pareja.
Por desgracia, los abortos espontáneos son muy comunes, sobre todo en el primer trimestre del embarazo. Cerca del 20 % de los embarazos detectados terminan en un aborto espontáneo. Sin embargo, los especialistas afirman que en realidad hasta el 50 % de los embarazos termina en un aborto, ya que la mujer ni siquiera se dio cuenta de estar embarazada.
Por lo general se produce debido a que el embarazo no se está desarrollando normalmente y no hay nada que ese pueda hacer para evitarlo. Lo más común es que se deban a una anomalía cromosómica del feto, causadas por un óvulo o espermatozoide defectuoso. Las anomalías cromosómicas aumentan con la edad y por lo tanto las mujeres mayores de 35 años corren mayor riesgo de sufrir un aborto espontáneo.
Pueden influir otros factores, por ejemplo infecciones, u otras enfermedades en la mujer: diabetes mal controlada, lupus eritematoso sistémico o enfermedad tiroidea.
Determinados hábitos también pueden aumentar las posibilidades de un aborto espontáneo: mala nutrición, tomar alcohol, fumar , consumir drogas.
Anomalías en el útero o en el cuello del útero.
Exponerse a químicos tóxicos o pesticidas.
Utilizar analgésicos en el periodo cercano a la concepción como ibuprofeno o aspirinas u otros medicamentos.
Sufrir un accidente.
Cuando un embarazo es deseado y esperado y termina en un aborto, se produce una situación generalmente devastadora y traumática para la mujer y su pareja.
Por desgracia, los abortos espontáneos son muy comunes, sobre todo en el primer trimestre del embarazo. Cerca del 20 % de los embarazos detectados terminan en un aborto espontáneo. Sin embargo, los especialistas afirman que en realidad hasta el 50 % de los embarazos termina en un aborto, ya que la mujer ni siquiera se dio cuenta de estar embarazada.
Pueden influir otros factores, por ejemplo infecciones, u otras enfermedades en la mujer: diabetes mal controlada, lupus eritematoso sistémico o enfermedad tiroidea.síndrome de goldenhar
El síndrome de Goldenhar es un síndrome muy raro que se evidencia en el nacimiento y se caracteriza por presentar una amplia gama de síntomas y signos, que pueden variar mucho de unas personas a otras, en función de la severidad del caso.
Es uno de los diferentes síndromes que pueden provocar que un niño padezca sordoceguera.
Se trata de una displasia (desarrollo anómalo de tejidos u órganos) óculo – aurículo – vertebral y pertenece a un grupo de condiciones conocidas como craneofaciales, ya que el impacto se resiente sobre todo en la cabeza y la cara.
La causa exacta se desconoce pero se plantea la hipótesis de la existencia de un defecto, trauma o exposición intraútero a determinados factores ambientales. En pocos casos se asocia a un defecto genético. En los casos de aparición familiar se discute la herencia, aceptándose un patrón de herencia múltiple, autosómica dominante, recesiva o multifactorial, aunque es más frecuente el dominante.
La incidencia se estima en 1 de cada 25000 nacidos vivos; si embargo, el trastorno genético que existe en los casos que aparecen de forma esporádica se presenta en 1 de cada 3500 ó 5000 recién nacidos vivos.
Pueden tener algunas de las condiciones asociadas mientras que otro puede tener mucho más síntomas.
Se presentan las siguientes manifestaciones:
Suele ser de soporte y requiere la participación de un equipo multidisciplinar que conste de pediatra, cirujanos plásticos y ortopédicos, oftalmólogos, logopedas, etc.
La corrección quirúrgica de las anomalías debe indicarse lo antes posible: canalizaciones para permitir la alimentación a través de la boca, reconstrucción del paladar o del labio, reinserción de los esbozos auriculares, acortamiento o alargamiento de los huesos de la mandíbula, reconstrucciones malares, etc.
Es uno de los diferentes síndromes que pueden provocar que un niño padezca sordoceguera.
Se trata de una displasia (desarrollo anómalo de tejidos u órganos) óculo – aurículo – vertebral y pertenece a un grupo de condiciones conocidas como craneofaciales, ya que el impacto se resiente sobre todo en la cabeza y la cara.
La causa exacta se desconoce pero se plantea la hipótesis de la existencia de un defecto, trauma o exposición intraútero a determinados factores ambientales. En pocos casos se asocia a un defecto genético. En los casos de aparición familiar se discute la herencia, aceptándose un patrón de herencia múltiple, autosómica dominante, recesiva o multifactorial, aunque es más frecuente el dominante.
La incidencia se estima en 1 de cada 25000 nacidos vivos; si embargo, el trastorno genético que existe en los casos que aparecen de forma esporádica se presenta en 1 de cada 3500 ó 5000 recién nacidos vivos.
Pueden tener algunas de las condiciones asociadas mientras que otro puede tener mucho más síntomas.
Se presentan las siguientes manifestaciones:
- Desarrollo incompleto o defectuoso de las regiones malar, maxilar y/o mandibular del lado afectado.
- Desarrollo incompleto de la musculatura del lado afectado.
- Se puede asociar agenesia (desarrollo defectuoso o falta de alguna parte de un órgano) de la parótida de un lado (la parótida es una glándula salivar de gran tamaño situada por debajo y delante del oído; su inflamación da lugar a las "paperas"). También mandíbula pequeña, fisura del labio superior (labio leporino).
- Oreja muy pequeña o incluso ausencia de una o ambos pabellones auriculares. Oclusión del canal auditivo y sordera.
- Manifestaciones oculares: tumores que pueden dificultar la visión, estrabismo, ojos anormalmente pequeños e incluso falta congénita de los ojos.
- Otras.
Suele ser de soporte y requiere la participación de un equipo multidisciplinar que conste de pediatra, cirujanos plásticos y ortopédicos, oftalmólogos, logopedas, etc.
La corrección quirúrgica de las anomalías debe indicarse lo antes posible: canalizaciones para permitir la alimentación a través de la boca, reconstrucción del paladar o del labio, reinserción de los esbozos auriculares, acortamiento o alargamiento de los huesos de la mandíbula, reconstrucciones malares, etc.
¿Cuáles son las pruebas que se realizan al recién nacido?.
El test de Apgar:Nada más nacer el bebé, el pediatra o la enfermera comprueban de una forma rápida su estado de salud. Para ello, valoran su frecuencia cardiaca, la respiración, el tono muscular, la respuesta a estímulos y el color de la piel.
Todos estos controles forman parte del llamado test de Apgar, un examen físico del bebé que muestra su vitalidad y la necesidad o no de realizar una serie de maniobras de reanimación, y que debe su nombre a la doctora americana Virginia Apgar.
Cada uno de los cinco parámetros que se evalúa, se puntúa de 0 a 2 puntos, de modo que la puntuación global del test va de 0 a 10. A mayor puntuación, mejor estado de salud del bebé.
¿Cuánto pesa?Después de esta primera evaluación y estabilización del bebé, habitualmente se procede a pesarlo, medirlo y mirar la medida del perímetro de su cabecita. Lo habitual es que un recién nacido a término (no prematuro) pese entre 2500 y 4500 gramos.
Recordad que en los tres primeros días el niño pierde un 5 ó 10% de su peso, volviendo a ganar después, de modo que suele recuperar el peso del nacimiento entre el séptimo y el décimo día de vida. El recién nacido normalmente mide entre 48 y 52 cm, y el perímetro de su cráneo es de unos 35 cm.
Examen físico más detalladoEl primer examen médico detallado del bebé tiene lugar durante sus primeras 24 horas de vida, generalmente entre las 6 y 12 horas. El pediatra realiza una completa exploración física, que incluye, entre otras pruebas, la auscultación del corazón y los pulmones, la exploración del abdomen, las caderas y los genitales. En este momento, el pediatra puede daros información sobre el estado del bebé, así como resolver vuestras dudas acerca de sus cuidados o las peculiaridades de su aspecto físico.
Una puntuación de Apgar de 7 ó más indica un bebé en buenas condiciones; entre 4 y 6 puede indicar que sean necesarias algunas maniobras para ayudarlo a respirar; y una puntuación de 3 ó menos indica la necesidad de maniobras de reanimación o resucitación.
El test se aplica en el primer minuto de vida, a los 5 y a los 10 minutos. Una puntuación inicialmente baja no indica que existan riesgos a largo plazo para el bebé, mientras que las maniobras de reanimación sean eficaces y la puntuación se normalice a los 5 ó 10 minutos.
Todos estos controles forman parte del llamado test de Apgar, un examen físico del bebé que muestra su vitalidad y la necesidad o no de realizar una serie de maniobras de reanimación, y que debe su nombre a la doctora americana Virginia Apgar.
Cada uno de los cinco parámetros que se evalúa, se puntúa de 0 a 2 puntos, de modo que la puntuación global del test va de 0 a 10. A mayor puntuación, mejor estado de salud del bebé.
¿Cuánto pesa?Después de esta primera evaluación y estabilización del bebé, habitualmente se procede a pesarlo, medirlo y mirar la medida del perímetro de su cabecita. Lo habitual es que un recién nacido a término (no prematuro) pese entre 2500 y 4500 gramos.
Recordad que en los tres primeros días el niño pierde un 5 ó 10% de su peso, volviendo a ganar después, de modo que suele recuperar el peso del nacimiento entre el séptimo y el décimo día de vida. El recién nacido normalmente mide entre 48 y 52 cm, y el perímetro de su cráneo es de unos 35 cm.
Examen físico más detalladoEl primer examen médico detallado del bebé tiene lugar durante sus primeras 24 horas de vida, generalmente entre las 6 y 12 horas. El pediatra realiza una completa exploración física, que incluye, entre otras pruebas, la auscultación del corazón y los pulmones, la exploración del abdomen, las caderas y los genitales. En este momento, el pediatra puede daros información sobre el estado del bebé, así como resolver vuestras dudas acerca de sus cuidados o las peculiaridades de su aspecto físico.
Una puntuación de Apgar de 7 ó más indica un bebé en buenas condiciones; entre 4 y 6 puede indicar que sean necesarias algunas maniobras para ayudarlo a respirar; y una puntuación de 3 ó menos indica la necesidad de maniobras de reanimación o resucitación.
El test se aplica en el primer minuto de vida, a los 5 y a los 10 minutos. Una puntuación inicialmente baja no indica que existan riesgos a largo plazo para el bebé, mientras que las maniobras de reanimación sean eficaces y la puntuación se normalice a los 5 ó 10 minutos.
En estos primeros minutos de vida del bebé, se le colocan unas gotas oculares para prevenir la conjuntivitis por los gérmenes presentes en el canal del parto. También se le pone una inyección intramuscular de vitamina K, ya que el bebé recién nacido suele ser deficitario en esta vitamina, que es necesaria para la correcta coagulación de la sangre.
Asimismo, se aprovecha para comprobar la permeabilidad de las fosas nasales y la eliminación de meconio. Una vez realizados estos procedimientos y habiendo abrigado al bebé para evitar que se enfríe, es el momento del primer contacto con sus padres. Es muy recomendable ponerlo al pecho materno para que comience la succión, que entre en contacto con la piel de su mamá y que pueda escuchar las voces de sus padres, de las personas que le han acompañado durante el embarazo.
La prueba del talónEn todos los recién nacidos, pasadas las 48 horas de vida, se realiza un análisis de sangre a partir de una gota que se obtiene por una pequeña punción del talón. Analizando esta gota de sangre, se pueden detectar una serie de enfermedades metabólicas que, si son tratadas desde los primeros días de vida, no dejan secuelas o evolucionan de manera más favorable. El tipo de enfermedades que se estudia varía algo de una región a otra, según su frecuencia en la población. Las enfermedades que se estudian más habitualmente son el hipotiroidismo, la fenilcetonuria y la fibrosis quística del páncreas. Toxoplasmosis en el embarazo
La toxoplasmosis es una infección que puede atentar contra la salud de un niño que aún no ha nacido. Es causada por un parásito llamado Toxoplasma gondii. El parásito se multiplica en el intestino de los gatos y se elimina en la materia fecal de los gatos principalmente en las cajas donde éstos defecan y en la tierra del jardín. Usted puede adquirir el parásito al manejar la caja donde el gato defeca o tierra donde hay materia fecal de gato. Usted también puede adquirir el parásito por comer carne que no ha sido bien cocida —tal como carne de res—de animales que están infectados con el parásito.Si usted se ha infectado con toxoplasma previamente, por lo menos seis a nueve meses antes de su embarazo, desarrollará inmunidad contra éste. La infección no estará activa cuando usted quede en embarazo, por lo tanto, rara vez esto constituye un riesgo para su bebé.
Existen pruebas de sangre para detectar exposición pasada o reciente a este parásito pero éstas no se hacen de rutina. Si a usted no le hacen la prueba y usted no sabe si es inmune o no, o si la prueba no demuestra inmunidad por infección previa, usted aún puede tomar pasos para protegerse a si misma y a su bebé que aún no ha nacido.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

