Mostrando entradas con la etiqueta DESARROLLO INFANTIL. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DESARROLLO INFANTIL. Mostrar todas las entradas

El niño de 2 a 3 años: Las rabietas.

Entre los 2 y los 4 años de edad, los niños afirman su recién descubierta autonomía. Ahora se saben seres distintos, diferentes de sus padres, y necesitan aprender hasta dónde pueden llegar haciendo las cosas a su modo. Simplemente, buscan saber cuál es su poder. Dicho de otra forma: “si lloro... ¿puedo conseguir que la situación cambie?” ¡Se trata de comprobar si pueden controlarnos,
Cómo afrontar las rabietas:
  • Mantened la calma, o al menos, no dejéis que el niño perciba que os altera.
  • No prestéis atención a la llantina, pero sí al niño. Si, por ejemplo, grita porque no quiere bañarse, actuad como si nada ocurriera mientras le bañáis –contadle una historia, anticipadle lo que va a cenar...–. Aparentad no daros cuenta de su llanto y su resistencia.
  • No cedáis a sus requerimientos. Si lo hacéis, estaréis perdidos.
  • Más vale prevenir. Observad si las llantinas aparecen con más frecuencia en determinadas situaciones: ir de compras, volver del fin de semana... Tal vez podáis hacer los planes de otra manera, o llevar algo preparado para distraer al niño, por ejemplo.
  • Buscad conductas positivas que sean incompatibles con la llantina. Por ejemplo, puede ser el encargado de ir echando los productos en el carro de la compra, o elegir tres canciones para que las cantéis durante el baño.

          No anticipéis lo que va a ocurrir, ni habléis de la rabieta una vez terminada. Si hacéis comentarios del tipo “y a ver si hoy no montas el número en el supermercado”, lo único que hacéis es animarle. Y los comentarios posteriores sólo sirven para que el niño se dé cuenta de hasta que punto os ha afectado su conducta.
  • No viváis con miedo a las llantinas: es un error adaptar lo que hacemos o dejamos de hacer en función de si el niño va a llorar o no. Si quiere llorar, que llore, pero que no le sirva para nada.

EVITAR EL ESTREÑIMIENTO EN BEBÉS

El estreñimiento es la dificultad para realizar normalmente las deposiciones, debido a la dureza y el tamaño de las heces, producida por una dieta inadecuada baja en fibras y pobre en líquidos.

Un bebé o un niño en ocasiones puede durar hasta 3 días sin defecar pero algunas veces esto no es señal de estreñimiento ya que cuando lo hace las heces suelen ser totalmente normales, pastosas o semilíquidas. Es importante tomar en cuenta tanto el tiempo que tarda tu hijo en realizar una o varias deposiciones, la consistencia de las heces, los alimentos que está consumiendo y el esfuerzo que muestra al defecar, para así poder determinar efectivamente si se trata o no de estreñimiento.
Algunos casos de estreñimiento se asocian también con poca actividad física, estimular al bebe o niño a que juegue o camine puede ayudar a mantener el metabolismo adecuado de su organismo.

Incluye en su alimentación:
  • Ciruelas, pasas o guindones. Prepara una compota con uno de ellos y dale a tu bebé  de media a 3 cucharadas al día.
  • Agua o manzanilla. Con 1 o 2 onzas hasta 4 veces al día será suficiente.
  • Manzana o granadilla en jugo. Se aconsejan de 2 a 4 onzas 1 ó 2 veces por las mañanas.
  • Leche con miel de maiz.  Añade a 1 cucharita por cada 3 onzas de leche
  • Leche con néctar de ciruela, pasas o guindones. Agrega 1 onza (30 ml) por cada 3 onzas de leche.
  • Prefiere el cereal de cebada o de avena antes que el de arroz.
Recuerda que tu pequeño debe recibir una dieta equilibrada y enriquecida en frutas, cereales, verduras y menestras.

EL PESO Y LA TALLA INFANTIL.

El peso y la talla de los bebés dicen mucho de su desarrollo físico. Desde su nacimiento, el bebé es pesado y medido y, especialmente, en el primer año de su vida, su peso y sus medidas de crecimiento deben ser controlados por el pediatra.

La herencia genética y el momento de la gestación que el bebé elige para nacer determinan, en principio, su peso y talla. Así, el tamaño de los padres influye en el peso y talla del bebé no sólo en el momento del nacimiento, sino también en su desarrollo posterior. Respecto al momento del parto, hay que hacer una distinción entre los que nacen a término y los que se adelantan a la semana 38 de gestación.

La medición del peso y la talla son controles rutinarios que llevará a cabo tu pediatra en cada visita. Es importante no obsesionarse con estas medidas porque los picos de aumento de peso y de crecimiento no son siempre los mismos y, durante el primer año, cambian cada trimestre.

Así, durante los primeros tres meses, el aumento de peso oscila entre 750 - 900 gramos mensuales. Entre el tercero y sexto mes, decrece y el aumento gira en torno a 500 - 600 gramos mensuales. Entre el sexto y noveno mes, el aumento de peso es menor, entre 350 - 400 gramos mensuales. Y, finalmente, entre el noveno mes y el año de edad, el promedio mensual se sitúa entre 250 - 300 gramos.